Hoy he vuelto allí. A la 631.
No he llegado ni a asomarme. Nada más entrar al edificio un escalofrío ha invadido todo mi cuerpo, desde mis deditos de los pies hasta el último pelo de mi cabeza.
La piel de gallina, el corazón a cachitos. Por un instante creí que había dejado de latir.
Recuerdo mi estancia en aquella habitación. Dormía en el suelo, pasaba frío y tenía que fingir que todo iba bien. Recuerdo mentirte.
Todavía me falta el aire cuando mi mente se va a las 12:05 de aquel 19 de noviembre, cuando tuve que desconectarte. Mi corazón se para a las 12:15, para ir al compás del tuyo. (A veces me cuesta reactivarlo...)
Y oculto toda esta mierda bajo una máscara con una gran sonrisa, no puedo permitirme el lujo de llorar.
Me tragaré las lágrimas y seguiré caminando.