(…) Lo siento, amor mío. Pero hay cosas que tengo que decirte, y sólo me quedan unos instantes.
Te pido perdón por las cosas que no te di. No te volveré a comprar bocadillos con salsa picante... los más grandes. No te haré sonreír... Sólo quería envejecer a tu lado, para que pudiéramos reírnos viendo cómo se nos arrugaba el cuerpo, juntos hasta el final, en el lago de nuestro cuadro. Ése era nuestro cielo, ¿sabes?.
Se echan de menos muchas cosas: libros, siestas, besos... ¡discusiones!... Oh Dios, las hemos tenido buenas...Gracias por eso. Gracias por cada detalle. Gracias por ser alguien de quien siempre he estado orgulloso. Por tu coraje, por tu dulzura... por lo guapa que has sido, porque siempre quería acariciarte. Dios... eras mi vida. Te pido perdón por las veces que te he fallado, en especial, por ésta. (…)

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